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Este hombre me ha sorprendido en su totalidad, quiero admirar sus expectórales, pero…
—Eres exquisita, hmm… —escucho como jadea, disfruta al igual que yo.
Se inclina sobre mí, me agarra de los tobillos, me separa rápidamente las piernas, acto seguido, viene sobre mi cuerpo.
Sus labios se unen con los míos, ascendiendo. ¡Me arde la piel! Estoy sofocada y acalorada. ¡Ah!
Por mucho tiempo siento calor, luego frío.
Se inclina apoyando las manos a ambos lados de mi cabeza, de modo que queda sus