Mundo ficciónIniciar sesión—Como quieras “anónimo” —me hablo con firmeza en su voz y sus gestos eran neutros sin ninguna emoción, me suelta para dirigirse a golpear la puerta como si tal fuera un puto blanco que quiere destrozar a toda costa y es así que él se desahoga de todo el enojo que lleva por dentro provocando un daño total en sus nudillos.
—Cálmate Dylan, ya







