Ethan
La verdad..., no estaba ebrio, y si es penoso que tuviera que recurrir a ello, pero moría de ganas por estrecharla entre mis brazos.
Todo el día desde que mis ojos se posaron en ella, no pude sacarla de mi mente, menos aún cuando venía a la oficina, si debo concentrarme terminare por prohibirle que use vestidos, porque privarme de su presencia, no se me antoja.
Ella se intentó zafar de mi abrazo, por lo que tuve que hacérselo imposible, el olor de su shampoo, me gusto. Ella aguardó un