Sia
Era desesperanzador, sus palabras me regresaban a la realidad, pero su forma de actuar conmigo era distinta, por ello cuando él tenía esas atenciones para con mi persona. Se volvía confuso.
Me haría la loca, la que no le duele que dando señales de enamoramiento sea mandada a volar.
El domingo no había nada planeado, quizá solo pasar el día aquí relajándonos, lo cual me sería difícil, prefería mil veces volver a Manhattan, allá por lo menos tendría cosas que ocuparan mi pensamiento.