Mundo ficciónIniciar sesiónCuando caí al suelo llorando por los remordimientos, poco me importaba que todos me vieran; quienes dicen que los hombres no lloran, tal vez no han amado, no han sentido ni padecido el peso de la culpa. El guardia de seguridad se me acercó y me ayudó a levantarme.
—Tranquilo señor, vaya a la clínica donde le dije y tenga fe de que todo estará muy bien.
Le di las gracias en un tono apenas perceptible, tenía mied







