271. LA BRUJA DESTERRADA ISFET
AMET:
Mat dio un paso adelante, con la determinación férrea de un depredador alfa. Su aura se expandió, llenando el espacio con su presencia dominante.
—No, Isfet. Tu vida inmortal termina hoy —declaró con una frialdad que prometía muerte.
Los ojos de la diosa se llenaron de pánico por primera vez en milenios. Su forma etérea tembló mientras retrocedía, buscando desesperadamente algún vestigio del amor que una vez vio en esos ojos.
—¡No te atrevas, Mat! ¡No serías capaz de hacerme eso! —i