Todos dejaron de hablar cuando notaron que las dos personas entraban a la escuela. No llevaban ningún coche caro, pero su vestimenta (chaquetas de cuero negras, pantalones lisos y botas negras) los hacía muy llamativos, sin mencionar su apariencia inigualable. El chico era alto, muy alto, y la chica que estaba a su lado solo le llegaba a los hombros. Su cabello muy negro estaba peinado hacia atrás con algunos mechones sueltos y sus ojos azules profundos los miraban como si pudiera ver sus almas