Capítulo 8
Punto de vista de Caleb
No podía comer. Estaba sentado a la mesa de la cocina con una taza de café ya frío delante de mí, y la pantalla de mi móvil aún iluminada por las notificaciones que no había terminado de leer.
Eran las ocho de la mañana. Llevaba más de una hora sentado en la misma silla. El anillo seguía sobre la mesa. No lo había movido. No dejaba de mirarlo como se mira una herida, sabiendo que va a doler pero sin poder evitarlo.
Había llamado a Nora seis veces. Seis veces,