Debbie.
—¡Pero qué cojones! —maldijo Rain—. ¿Qué clase de mentira tan estúpida es esa?
—¿Por qué mentiría? —susurré, con la voz temblando por una mezcla de rabia y desconcierto—. Me dijo que era una tradición. Que el B era para la familia. E incluso después de la reunión, justo antes de irme, me abordó. Me dijo que no me ofendiera por cómo habían salido las cosas, que el Gran Alfa simplemente le había asignado quedarse en el Equipo A para vigilar lo que hacían los de fuera.
—Eso es una burda me