—¡Tío, mejor piénselo bien!
Elena no se daba por vencida y se acercó para agarrar el brazo de Henry en un gesto un poco coqueto. Pero Henry, ya cansado, la apartó de inmediato.
—En eso tienes razón, tiene que pensarlo bien. Como el proyecto que tu padre me propuso hace un tiempo, quería que invirtiera con él y, aunque antes tenía dudas, ahora ya lo tengo claro. Dile de mi parte que jamás pondré el dinero que tanto me costó ganar en un pozo sin fondo.
—Tío…
Elena, entre el miedo y la actu