22. CASA
Andrés Muñóz no dice nada, avanza pasando por el lado de Leviña que lo mira aterrada. Llega a dónde está la maleta que tiene recogida e introduce los papeles que le dio el doctor de lo que deberá hacer Trinidad. Luego se gira despacio para enfrentar a su esposa.
—¿Qué haces aquí? ¿No te dije que no quería verte?
—¡Querido!
—Deja de decirme así, te lo he repetido montones de veces, tú y yo no somos nada, solo existe un papel firmado entre nosotros que desharé muy rápido. Mi hija tiene razón, es