Él se veía aturdido que de alguna manera me sorprendió. Espero que no estuviera dudando de sí mismo, porque anoche estuvo perfecto.
Él sacudió la cabeza y se bebió lo que quedaba en la taza. "Tengo algo que decirte".
Hice una pausa, con la mano congelada de tanto revolver el té. "¿Qué tienes que decirme?".
Apartó la mirada y la fijó en algo que estaba detrás de mí. Luego por fin devolvió la mirada, "Es sobre Aiden, en realidad es sobre lo que pasó hace años, su aclamada infidelidad”.
“Oh", m