PUNTO DE VISTA DE ANASTASIA
Respiré hondo mientras esperaba a que el taxista me diera el cambio. El aire del atardecer era bastante fresco y agradable en mi piel, excepto porque hacia donde iba me incomodaba un poco.
"Aquí tienes, señora", me entregó el crujiente billete con una sonrisa cortés.
"Gracias", agaché la cabeza mientras bajaba del coche y camine hacia el edificio de Innovaciones Sabores.
Por un momento, me detuve a unos metros de la puerta vigilada por dos hombres grandes con traj