Mundo de ficçãoIniciar sessãoRachel
Le sigo ese ardiente beso que me está dando Axel, hasta que nuestros pulmones empiezan a exigir aire, pero es que su lengua y la humedad de la misma es tan atrapante, que no puedo dejar de besarlo y tampoco quiero despegarme de sus labios. Culmina nuestro beso con una mordida en mi labio inferior, y nos quedamos viéndonos fijamente a los ojos. Los dos lo queremos, nuestros cuerpos se llaman mutuamente. Este deseo que sentimos el uno por el otro es muy fuerte.
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