Al mirar por la ventana, logre ver un hermoso paisaje, el cielo estaba despejado y las flores, a pesar del próximo otoño, lucían hermosas. No habia ningún indicio de lluvia o alguna brisa que arruinara la tarde. Era el clima perfecto para pasear por los alrededores y disfrutar de los últimos días cálidos del año, pero para mí mala suerte, estaba recluida en contra de mi voluntad y todo por una tonta costumbre de tomar el té.
Suspire al escuchar el repicar del reloj del vestíbulo, el tiempo no