Mundo ficciónIniciar sesiónSalimos de su habitación, el aun no suelta mi mano, caminamos por el pasillo y descendemos las escaleras, giramos en dirección a la cocina, en cuanto entramos me acompaña hasta el mesón, separa un banco, me toma por la cintura me levanta y me sienta, luego me guiña un ojo y se dirige hacia la nevara, la cual abre y con la cabeza dentro de ella me pregunta.
—¿Que desea comer señorita? —yo me río por su tono formal y le







