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—En algún momento tendrá que dormirse —dijo Adam con voz risueña mirando a Tess a los ojos y refiriéndose a Kyle, que jugaba con su celular sentado a su lado en el sofá.

Adam, pensó Tess suspirando, era Adam. Delante de los niños tenía que llamarlo August, y no lo soportaba, necesitaba llamarlo Adam para hacer esto más real, pero… ¿Cómo se lo iba a explicar a sus hijos, a Beth y a Henry?

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