Aaron no apartó en ningún momento su mirada de la mía, parecía que se había quedado algo conmocionado con mis palabras, como si por un momento se hubiera quedado algo absorto en sus pensamientos.
— Vamos Aaron contestame — le volví a gritar
Puse mis manos en el pecho de mi marido, para darle un fuerte empujón y apartarlo de mí para marcharme del dormitorio, cuando de pronto, apretó sus labios con los míos, besándome con pasión y desenfreno, haciendo que mi enfado se desvaneciera de pronto sinti