Ignacio es el único en la sala de espera. Una secretaria le mira de reojo de vez en cuando desde un escritorio frente a él, mientras trabaja en una computadora. Se escucha una música suave de fondo que no le tranquiliza. La pierna derecha de Ignacio da pequeños saltos. Toma su celular y mira los últimos mensajes con Theresa.
“Te prometo que esta vez no te dejaré solo”, “OK, te espero”.
Decide escribirle.
Ignacio:
Estás?
Aparece sólo una marca junto al mensaje. Un sonido en el teléfo