Una decisión...
Estuvo casi una hora dando vueltas por la ciudad, tenía él corazón apretado por la decepción que sentía, ¿porque la hizo
ilusionar de esa manera? Ahora entendía el porqué no se comunicó, estaba luchando con lo más sensato.
Decidió ir a casa, nada hacía pensando en lo inútil de aquello que no llegó a nacer, lo mejor era abortar aquel sentimiento que empezaba a brotar, sepultaron en lo más profundo de su alma y no pensar más.
— ¡Hija, me tenías preocupada!— dijo su abuela, abrazándola— ¿Por qué