Capítulo 12
Sentía la piel ardiendo, y la solución para calmar la tormenta estaba detrás de mí, observándome con esa sonrisa burlona que se dibujaba en sus labios.
Esos mismos destellos me arrebataron la consciencia, dejándome solo con hambre. Hambre por él. Por su tacto. Por sus caricias placenteras. Por su aroma que no podía sacarme de la cabeza.
No me di cuenta de que le había dado la espalda, dejando que mi trasero rozara su pene. Al ver el brillo en su rostro, retrocedió. Me observó retorc