Capítulo 101
Mi viaje de regreso a casa estuvo plagado de un laberinto de pensamientos angustiosos. Se arremolinaban en mi mente, bombardeándome sin cesar, hasta el punto de convertirse en un verdadero dolor de cabeza.
Leo estaba cambiando, y esa nueva personalidad me asustaba.
Era seguro que ya no tenía nada que perder, así que ¿qué podía hacer ahora?
Me lancé hacia adelante mientras el motor del coche se detenía con un ronroneo. Mis pestañas luchaban, proyectando la vista de la fortaleza ante