Carlos la miró con desdén: —No te creas tanto, eres una mujer divorciada, ¿qué me ibas a gustar a mí?
Bella se relajó un poco. Carlos sólo la estaba tratando como a una compañera de negocios, si realmente le gustara, sería mucho más problemático.
Ella no quería volver a verse envuelta en asuntos sentimentales.
Al llegar al vestíbulo del hotel, Bella no dejó que Carlos se bajara: —Puedo entrar yo sola.
—¿Estás segura?
—Claro.
Carlos la miró de reojo sin decir nada más, pisó el acelerador y se mar