Cuando Bella creía que Carlos iba a seguir hablando, este giró la cabeza con gesto de fastidio y soltó un resoplido despectivo. —Qué tonto.
Bella, sin poder contenerse más, le arrojó con fuerza el ovillo de papel que tenía en la mano. —¡Eres tonto! Te haces el interesante y encima eres insoportable.
—¡Bella!
El ovillo golpeó la cara de Carlos, quien lo recogió dispuesto a lanzárselo a ella, cuando...
—¡Piiip, piiip!
De pronto, se escucharon dos pitidos de auto en la distancia.
Bella y Carlos gir