De inmediato, Elena comprendió la intención de Bella.
Ella se empujó rápidamente hacia un lado, siguiendo la fuerza con la que Javier la empujaba, gimiendo de dolor mientras se agarraba la cintura.
Bella, por su parte, retrocedió sobresaltada, dejando que Javier se estrellara contra el vacío.
Javier, que ya ardía de ira, al ver que Bella se atrevía a esquivarlo, su enojo alcanzó su punto máximo. Agarró los hombros de Bella y trató de arrastrarla hacia él.
—¡Ah!
—¡Suéltame!
Mientras Bella gritaba