Daniel, al ver la sonrisa en el rostro de Bella, no pudo evitar sentir cierta satisfacción, aunque no lo demostró en su expresión facial.
Se contuvo y dijo: —Señorita Fernández, realmente me gusta Sara, y como su prima, supongo que también deseas su felicidad, ¿no es así?
Bella se sentía asqueada por las palabras de Daniel.
Pero no se burló de su sinvergüenza en ese momento.
En cambio, mantuvo una sonrisa y dijo: —Señor Ramírez, si conoces mi situación matrimonial, entonces seguramente sabes cuá