Quizá la mirada de Bella era demasiado intensa, pues Laura giró la cabeza para mirarla.
Al cruzarse sus miradas, el semblante de Laura, que antes aún mostraba una leve sonrisa, se endureció de golpe.
—Señorita Fernández, qué coincidencia, también has venido a recoger a hermano Carlos.
Laura se acercó a ella sin vacilar.
Bella no sabía realmente cómo tratarla.
Antes de irse al extranjero, Carlos había provocado intencionalmente varios malentendidos y había ido al país de Marelia a buscarla. Laura