"Yo también me encargaré de hacer la compra. Lo haré cuando vuelva del trabajo. Tú solo tendrás que tranquilizarte y quedarte en casa. No necesitas ocuparte de nada más. No abras la puerta a nadie más que a mí".
"Claro". El rostro de Deirdre estaba espantosamente pálido.
Era su única opción ahora.
Deirdre pasó los siguientes días constantemente en profunda angustia. Cada vez que oía pasos fuera, se asustaba mucho. Sin embargo, fue una suerte que nada malo ocurriera.
"No tienes por qué preoc