"¿Ya lo estás sintiendo?". Brendan sonrió satisfecho, con los ojos entrecerrados. Se inclinó sobre ella y le levantó suavemente la barbilla.
La joven apartó su mano de un manotazo cuando la vergüenza se apoderó de ella. Todo lo que había sucedido era tan vergonzoso, pero Brendan era tan profesional besando que ni siquiera la rabia que sentía le permitía tomar represalias.
Ella se lo buscó desde el momento en que fue a verlo. Sabía que esto iba a ocurrir.
Luchó contra la vergüenza y apretó las