Cap. 107: Una esposa y dos hijos que me esperan.
Anthony frunció el ceño.
—Díaz, esto no es un juego.
Luis alzó una mano, calmado pero firme.
—Lo sé, Lennox. No voy a comprometer nada. Solo necesito que ella me diga algo sin ustedes dos encima.
María Elena intercambió una mirada con Anthony, ambos incómodos con la idea, pero Dafne dio un paso adelante, encogiéndose de hombros con una actitud despreocupada.
—Está bien. No me voy a derretir por quedarme a solas con él.
Con una mezcla de desconfianza y resignación, Anthony y María Elena salieron,