21. Hasta que...
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Julieta respiraba de manera irregular, su corazón latía salvajemente en su pecho, ambos estaban tan cerca que podían sentir el aliento del otro y eso solo la hacía ponerse cachonda, su cuerpo siempre reaccionando a él. Lo que solo hacía que se molestará el doble.
—Sé todo sobre ti, Julieta —responde Max sin tapujos y con mucha seguridad— pero ese no es el punto. Te quedan tres meses en ambos contratos —Max la acorrala con su cuerpo y acerca sus labios a los suyos.
“Como extraño esos labios