153. Todos en posición
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Julieta observaba a Isabel, quien parecía cada vez más pálida. Con esfuerzo y cuidado, la ayudó a recostarse en la cama, girándola de medio lado para que estuviera más cómoda. Isabel respiraba entrecortadamente, y Julieta intentó calmar su propia ansiedad. Recordaba esos pequeños dolores en su vientre que habían empezado esa mañana; el estrés solo parecía empeorarlos, pero ahora todo su enfoque estaba en Isabel.
—No sabía que estabas embarazada… —sollozó Julieta, la voz quebrada—. No debis