Cira no quería verse envuelta en situaciones conflictivas sin sentido y decidió terminar la llamada de inmediato: —Gracias por el aviso, señor García. Es muy tarde, debería regresar a descansar.
Tras decir eso, colgó el teléfono.
Pero en el siguiente segundo, ¡fue arrastrada fuera de su habitación por Morgan y empujada contra la pared!
Instintivamente, Cira puso sus manos contra su pecho: —¡Morgan!
Morgan, con una mano apoyada en la pared y la otra sujetando su barbilla, emanaba una presencia im