Cira instintivamente giró su cabeza para mirar.
Pero solo vio la sombra de un coche alejándose en la oscuridad.
Marcelo, por su parte, bajó la mirada hacia sus pies: —¿No te has torcido el tobillo, verdad?
Cira había bajado a tirar la basura y se encontró con Marcelo, quien preocupado por ella y su amiga, había venido a ver cómo estaban después de clase.
Cira se acercó para saludar, sin esperar tropezar con un bache, por suerte él la sostuvo a tiempo: —No hay problema, no llevo tacones.
—¿Cómo e