Maximiliano mantuvo la calma ante la respuesta de Sienna, pero aquello no era posible. En ninguna de sus vidas anteriores ella había recuperado sus memorias; todo lo que sabía era por boca de él.
—¿Estás segura? —preguntó.
Sienna asintió y le rodeó el cuello con las manos.
—Por favor… Quiero dormir contigo, Max —susurró con ternura.
Maximiliano asintió; no podía dejarla sola por las noches después de esa confesión. Sienna sonrió con emoción, pues aquello era un gran paso para volver a acercarse