ESTELA
Después de días de intensa tortura, mi cuerpo está cubierto de sangre seca, sudor y suciedad. Mi pelo rojo está deslucido y ya se están empezando a formar mechones. Se siente como si me hubieran clavado clavos en la garganta por las interminables horas de gritos de agonía y muy poca agua para saciar mi increíble sed. Solo lo suficiente para mantenerme con vida como un juguete para Tiberio y su banda de Lobos Rebeldes.
El calor en la habitación se vuelve insoportable, mi ropa se me pega