Mundo ficciónIniciar sesiónUn silencio sepulcral se colocó en la sala de la tía Jenny y aquella niña rubia tenía los ojos fijos en mí. A pesar de ser una niña de trece años parecía un poco mayor; su semblante era tan pálido y agrio, con una postura rígida como amenazadora. Sus oscuros ojos grises me atravesaban como dagas pero en esos momentos la esquivo colocando mi atención en las manecillas del reloj en forma de barco, colgado en una de las paredes cercanas a la cocina. M







