—Mmh, ¿tienes algo bueno aquí, Holte? —
—Cuidado —replico, dándole un manotazo en el brazo cuando mete una mano en mi fiambrera—. Hoy no he comido todavía, así que no te metas.
—Oh, bueno, hay un puesto de comida junto a las pistas de tenis si quieres comer algo conmigo. De hecho, allí es donde me dirigía antes de que mi amigo te atacara con abrazos y besos —propone, tocando las puntas de sus rizos que cuelgan sobre sus hombros—. Tienen hamburguesas, tacos e incluso espaguetis, a no ser que q