Capitulo 126.
Una semana después.
Las horas transcurren con lentitud y cada tic tac del reloj enloquece mis sentidos llevándome a un abismo de dudas y preocupación. Tuve que enviar a varios de mis hombres a Egipto para que obtengan información. Las llamadas a mi móvil se detuvieron, todo el personal que está a mi cargo se encuentra en el campo de batalla tratando de dar con el paradero de Agnes. Tal parece que el persa sabe esconderse entre el insoportable sol de los faraones. No he podido dormir y dudo much