El punto de vista de Elena
Abrí los ojos lentamente, sintiendo una calidez envolvente que me rodeaba por completo. Por primera vez en muchísimo tiempo, no me desperté con la urgente necesidad de salir corriendo de la cama o de trazar líneas imaginarias sobre las sábanas para marcar mi distancia. Me quedé quieta, contemplando el rostro dormido de Alexander. Su expresión lucía tan pacífica, tan completamente diferente de la del hombre implacable al que el mundo exterior temía.
Mientras lo mirab