Punto de vista de Elena
Abrí lentamente la puerta del dormitorio para encontrar a Christine parada en el pasillo silencioso.
"Hola, amiga", saludó suavemente, notando mis párpados pesados y mi expresión adormilada. "Oh no, ¿te desperté?".
Asentí suavemente. "Un poco".
"¡Lo siento mucho!", dijo en tono de disculpa, ofreciéndome una sonrisa cálida y atenta. "Solo quería ver si querías sentarte junto a la alberca un rato para levantarte el ánimo".
Sonreí, conmovida por su consideración y aten