Dante entró en la habitación tarde. Chloe dormía. El camisón de seda se le había subido hasta los muslos y el escote en V apenas contenía sus pechos. Se acercó y la tapó con la sábana sin hacer ruido.
Dante se sentó en el borde de la cama y se quedó mirándola fijamente. Chloe había sufrido un atent