Entre la rabia y la memoria.
POV DE ELENA
—¡Elena! ¡Abre esta puerta ahora mismo! —gritó mi padre por lo que pareció ser la centésima vez. Estaba golpeando la madera tan fuerte que pensé que las bisagras podrían romperse—. ¡Estás siendo infantil, cariño! ¡Devuélveme mi teléfono!
—¡No vas a recuperar esto hasta el segundo en que me vaya de esta casa! —le grité de vuelta, con la voz ronca y temblorosa. Estaba sentada en el borde de mi cama, apretando su teléfono contra mi pecho como si fuera un arma—. ¡No puedo creerte, papá