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— Sem empregadas. — Ian torceu os lábios. — Sem frigobar...

— Me sinto claustrofóbica nesse cubículo.

— Lisandra! — Cassandra repreendeu. — Até você? — A Sheroman riu.

— Mas é verdade, amiga! Eu não conseguiria viver uma hora aqui, não sei como vocês conseguem.

— Bom, nem todos

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