Mundo ficciónIniciar sesiónMalak.
No puedo dejar de pensar en Leyla, esa astuta y salvaje mujer. No entiendo porque todavía no la he matado, la gente que se atreve a tocarme nunca sale bien parado. En cambio, ella sigue intacta. Lo que más me preocupa, es que no me tiene miedo. Se ha atrevido a dispararme en mi propia casa, delante de todos mis mejores hombres. Ha dañado mi dignidad y la ha rebajado por los suelos, en sólo un día. Esa hembra es impresionante.







