~Lily
Subí las escaleras con piernas que no se sentían mías. Cada peldaño resonaba demasiado fuerte, como si la casa misma estuviera escuchando.
Mi corazón era un colibrí atrapado bajo las costillas, frenético, aterrado, delirantemente feliz.
El pasillo olía ligeramente al protector solar de coco de mamá y a la vela de vainilla que siempre encendía cuando llegaba a casa. Todo era igual que esta mañana, excepto que nada lo era.
La puerta de mi habitación estaba entreabierta, las luces de hadas q