Mundo ficciónIniciar sesiónEstoy sentada dentro de mi auto justo al frente del enorme portón que cubre la casa de Alessandro. Muevo frenéticamente mi pie en el suelo del auto, mis manos están sudadas, y mis nervios a flor de piel. En cierta forma, me asusta encontrarme en esta posición, la del miedo, pero es importante recalcar que, no lo estoy por verlo, lo estoy por lo que me han hecho, por lo que la perra de Heather me ha hecho.
Respiro profundo varias veces antes de presionar el c







