Capítulo 29; Una princesa indignada.
Zashirah entrecerró los ojos a los hombres que le hicieron una leve inclinación de rostro.
-Buenas noches, Alteza.
-Buenas noches. ¿Sucede algo?
-No sucede nada, Princesa.
-¿Por qué se supone que están en mis puertas?- frunció el ceño- Estás no son las habitaciones del Jeque, son las únicas resguardadas en Palacio.
-Son ordenes, Alteza.
-Es absurdo, retírense.— les ordenó frunciendo el ceño.
-Lo lamentamos- dijo el hombre con la mirada baja- pero no podemos obedecerle, la orden es permanecer r