Capítulo 27; Soy afortunado.
Ivette, miró horrorizada, como su esposo caía a sus pies.
-¡Oh, por Alá!- gimió, cayendo de rodillas para sostener la cabeza del príncipe, quien parecía haber perdido el conocimiento.
-¡Padre!- gimió Zashirah, corriendo hasta llegar a él y dejándose caer junto a su madre- ¡Padre, abre los ojos!
-¡No puedo creer lo dramático que es!- gimió Zahiry, rodando los ojos- ¡Se desmayó por el compromiso!- Shemir, miró con ojos abiertos a sus padres, y luego a Zabdiel, quien negó, en un mudo comunicado de