CAPÍTULO CUARENTA Y CUATRO – SAGRADO
POV DE NOVA
Cuando tenía siete años, mi mayor preocupación en el mundo era si mi Barbie llevaba los zapatos correctos en sus pies de plástico. Tacones rosas para las fiestas, bailarinas blancas para el médico y, pase lo que pasara, el pelo tenía que quedarse trenzado porque se me daba fatal desenredarlo una vez que se enmarañaba.
Eso era todo lo que me importaba: los zapatos de mi Barbie, las casitas imaginarias que construía con cajas de cereales y quedarme